Adaptarse a la obligación de entregar créditos para casas, como lo dispone la Ley de Regulación de Créditos para Vivienda y Vehículos (o Ley de Hipotecas), aprobada por la Asamblea, significaría para los bancos pequeños hacer recortes en su cartera de microcréditos. Además, les tomaría –en promedio– un año entrar a ese nuevo segmento, según voceros de las entidades financieras consultadas.
Actualmente nueve de los 26 bancos del sistema financiero son los que deberían tomar medidas para aumentar su cartera hipotecaria, si la ley es aprobada, y colocar $ 8,66 millones en total para vivienda, según cálculos con base en las cifras que maneja la Superintendencia de Bancos.
Esto pese a que los negocios de esas entidades no están orientados a los hipotecarios, sino al microcrédito y crédito empresarial.
Según la ley, enviada al presidente Rafael Correa para aprobación o veto, los bancos tendrán que dar préstamos hipotecarios hasta conseguir una cartera equivalente al 5% de su patrimonio técnico constituido (porcentaje de los activos de un banco respaldados por el patrimonio de los accionistas).
Esa exigencia genera preocupación en bancos como D-Miro. Carlos Rabascall, gerente de Marketing de la institución, explica que su cartera hipotecaria es cero, pues su negocio se concentra en microcréditos.
Para cumplir con la exigencia de la ley tendrían que asignar unos $ 540 mil a hipotecarios, lo que equivale a 360 microcréditos, pues, según Rabascall, el promedio de monto que suelen entregar es $ 1.500.
En consecuencia, se reduciría el crédito productivo. Agrega que no creen que su nicho de clientes tenga capacidad económica para demandar créditos hipotecarios, pues está enfocado a sectores urbano marginales con dificultad para contraer esa clase de deudas.
En CoopNacional, la preocupación se centra en el tiempo que se les daría para cumplir la ley, en su caso, debería sumar unos $ 860 mil a su cartera hipotecaria de $ 120 mil.
Jorge Jácome, gerente de Negocios de la entidad, explica que se requiere un reglamento para determinar plazos. Además que deben ser rigurosos en la selección de clientes para no afectar variables como la morosidad de su cartera.
Janet Pacheco, subgerenta de Procredit, estima que el proceso de cambio les podría tomar un año. La entidad tendría que colocar $ 2,08 millones en hipotecarios, ya que esa cartera la tiene en $ 730 mil, según la Superintendencia de Bancos.
Pacheco explica que su preocupación es que por cumplir con los requerimientos pueden desatender a sus clientes, las micro y pequeñas empresas. Además dice que su estructura no permite financiar volúmenes grandes de crédito a largo plazo, y menos después de la imposibilidad de captar recursos externos por el alza del Impuesto a la Salida de Divisas.
